
Los objetos inanimados e inertes por sí mismos no logran transmitir ningún tipo de emoción, pero sin embargo, toda atribución que emane emoción o arte la asociamos nosotros, las personas, que tomamos a los objetos para crear una identidad, ¿O es acaso que los objetos dotan de identidad?
A lo largo de la historia, los objetos y símbolos constituyen una identidad real del ser. Son como el complemento de una integridad total de lo que queremos expresar.
Había decidido no regresar a la trivialidad de los temas en este blog, de las cosas personales, pero lamentablemente mi cámara fotográfica está averiada y el tiempo con el que dispongo para redactar coherentemente sobre temas interesantes es prácticamente nulo, así que para no perder la práctica por la redacción, al menos seguiré con las cosas triviales, cotidianas de mi vida.
Me acabo de tomar unos minutos para descansar de redactar mi protocolo de investigación y algunos trabajos escolares por entregar (que por cierto detesto, cuando el trabajo se centra en cumplir la obligación que por dotarle al estudiante una reflexión crítica) y estuve pensando: "hm es curioso, como nuestros objetos personales se vuelven nuestra personalidad".
A muchos les gusta usar un sombrero o una gorra, lentes empastados o sencillos, a otros vestir de color claro a otros de colores oscuros, a unos de tennis otros de zapatos, a algunos combinan la ropa a otros no les interesa eso, a unos les gusta el cine de terror a otros de acción.
Los gustos lo reflejamos por nuestros objetos, nuestros símbolos, pensé.
Y acertadamente recordé todas nuestras tribus urbanas que por dichos símbolos y objetos se define una forma ya de vida. Es decir, si te gusta la música goth metal, muy probablemente tu guardaropa predomine el negro, el rojo oscuro y el negro y hmm ¿ya dije el negro? jeje. Por poner un ejemplo.
Así constituimos toda una imagen integral de lo que somos, de caracter de código de conducta, de filosofía de vida, de expresiones y de imagen.
Todo éste pensamiento surgió por recordar que mi perfume favorito es el Egoist de Channel.
¿Ese aroma va conmigo? No lo sé, pero me encanta y lo asocio a muchas imágenes y percepciones que son muy propias de mí y al menos le encanta mucho a mi novia.
Un fragmento de una nota peridística sobre este perfume:
(Dar click en el título para ir a la nota completa)
El del látigo con clase
Hay ciertos olores que además de seducir invitan a tocar, como una cosa de texturas y de suavidades corporales. Egoist de Chanel, es el terciopelo de los perfumes: mientras más delicado se toque, más fuerte se hace sentir.
Una mezcla de cilantro, bergamota, palo de rosa y cedro dan ese olor irresistiblemente misterioso. Es el aroma de los hombres que pagan en dólares o euros, lo que ocupan corbatas Cacharel o YSL sin dejar jamás que se note la marca, todo por una cuestión de códigos que van con el calce.
Un macho de mente abierta, aventurero, ávido de conocimiento, distinguido, ególatra y a ratos bipolar. Es el del látigo con terno, el con máscara que busca sorprender como una especie de zorro al estilo Banderas. Es el que viaja, que vitrinea en aeropuertos y regalonea con rosas. Eso sí, no con el ramo envuelto en celofán, sino que con los pétalos esparcidos en la cama.
Por estos lares hay pocos, pero uno de ellos es Santiago Pavlovic, que aunque no confesó usarlo rutinariamente, si se desprendieron sonrisas coquetas como quién guarda un as bajo la manga. Bueno, nadie se lo imagina batallando con su micrófono y perfumado pero sí de muchas otras formas, por cierto.